Nacimientos Intervenidos

Deberían ser todos aquellos en los que la mano del hombre estuviera exclusivamente para solventar una situación límite, pero por desgracia, lo que solemos hacer es lo contrario. En estos casos, siempre que hay un humano cerca, la falta de confianza en el proceso natural del parto/nacimiento hace que intervenga sin ninguna necesidad, privando a la hembra de ejecutar un trabajo para el que la naturaleza la ha preparado sobradamente. Con su presencia, sus gritos y sus manos, interrumpen sistemáticamente el proceso fisiológico y natural de los nacimientos, llevando a las hembras y a las crías a un estado de estrés del que no pueden defenderse. Un proceso interferido así, seguro dejara secuelas en la relación de vínculo y apego con la cría, que influirá negativamente en la lactancia y en la relación posterior.