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Estas 16 recomendaciones tienen
por base el principio de que cada mujer tiene el derecho fundamental de
recibir atención prenatal apropiada; que la mujer tiene un papel central
en todos los aspectos de esta atención, incluso participar en la
planificación, realización y evaluación de la atención; y que los factores
sociales, emocionales y psicológicos son decisivos en la compresión e
instrumentación de la atención prenatal apropiada.
- Toda la comunidad debe ser informada sobre los diversos
procedimientos que constituyen la atención del parto, a fin de que
cada mujer pueda elegir el tipo de atención que prefiera.
- Debe fomentarse la capacitación obstétricas o matronas
profesionales. Esta profesión deberá encargarse de la atención
durante los embarazos y partos normales, así como del puerperio.
- Debe darse a conocer entre el público servido por los
hospitales información sobre las prácticas de los mismos en
materia de partos (porcentajes de cesáreas, etc...).
- No existe justificación en ninguna región geográfica para que
más de un 10 al 15% sean por cesárea.
- No existen pruebas de que se requiera cesárea después de una
cesárea anterior transversa del segmento inferior. por lo general
deben favorecerse los partos vaginales después de cesáreas, donde
quiera que se cuente con un servidor quirúrgico de urgencia.
- No existen pruebas de que la vigilancia electrónica del feto
durante el trabajo de parto normal tenga efectos positivos en el
resultado del embarazo.
- No está indicado el afeitado de la región púbica ni las enemas
preparto.
- Las embarazadas no deben ser colocadas en posición de
litotomía (acostada boca arriba) durante el trabajo de parto ni el
parto. Se las debe animar a caminar durante el trabajo de parto y
cada mujer debe decidir libremente la posición que quiera asumir
durante el parto.
- No se justifica el uso rutinario de la episiotomía (incisión
para ampliar la apertura vaginal).
- No deben inducirse (iniciarse por medios artificiales) los
partos por conveniencia. La inducción del parto debe limitarse a
determinadas indicaciones médicas. Ninguna región geográfica debe
tener un índice de trabajos de parto inducidos mayor al 10%.
- Debe evitarse durante el parto la administración por rutina de
fármacos analgésicos o anestésicos que no se requiera
específicamente para corregir o evitar una complicación en el
parto.
- No se justifica científicamente la ruptura artificial de
membranas por rutina.
- El neonato sano debe permanecer con la madre cuando así lo
permita el estado de ambos. Ningún procedimiento de observación
del recién nacido justifica la separación de la madre.
- Debe fomentarse el inicio inmediato de amamantamiento,
inclusive antes de que la madre salga de la sala de partos.
- Deben identificarse las unidades de atención obstétricas que
no aceptan ciegamente toda tecnología y que respetan los aspectos
emocionales, psicológicos y sociales del nacimiento. Deben
fomentarse las unidades de este tipo y los procedimientos que las
han llevado a adoptar su actitud deben estudiarse, a fin de que
sirvan de modelos para impulsar actitudes similares en otros
centros e influir en las opiniones obstétricas en todo el país.
- Los gobiernos deben considerar la elaboración de normas que
permitan el uso de nuevas tecnologías de parto sólo después de una
evaluación adecuada.
| Estas recomendaciones se tomaron de un informe sobre "Tecnologías
de Parto Apropiadas" publicada por la OMS en abril de 1.985.
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